
LA PATATA CALIENTE
La educación, o lo poco que queda de ella, se ha convertido en una verdadera patata caliente para los sucesivos pseudogobiernos del PPSOE, una molestia, un problema, un grano en el ojo.
Mientras otros países con algo de civilización se dedicaban a crear pactos de estado (aquí ni nos suena) nosotros nos hemos ido escurriendo el bulto, planteando reforma tras reforma, fracaso tras fracaso, pero sin avanzar un sólo paso.
He estado investigando por ahí. LOE, LOMCE, LOGSE son los nombres de algunos de los fracasos hasta ahora. Se trata de leyes retrógradas, enfocadas a la educación del siglo XIX, empeñada en crear alumnos productivos para la industrialización, politizadas, donde el consenso es nulo y la falta de imaginación y práctica es evidente.
Lejos de ir mejorando la educación la han ido convirtiendo en una especie de esperpento político, un arma de doble filo donde la religión y la educación para la ciudadanía eran símbolos. Se han ido apartando valores fundamentales como el mérito, el esfuerzo, la imaginación, la cooperación o el respeto, dejando paso a terribles monstruosidades de la talla de la indiferencia, la falta de motivación, el doctrinarismo y el egoísmo.
El problema de la educación viene de lejos. Durante muchos años esa palabra nos sonaba lejana, y cuando por fin conseguimos introducir semejante vocablo en nuestro manual de moderno, no sabemos que hacer con él, si enterrarlo, hacer malabares o tratarlo de usted.
Desde que se implantó la educación obligatoria en este intento de país, nos hemos tambaleado de lado a lado. Si la disciplina excesiva del franquismo no nos gustaba, pasamos a la total inutilidad del sistema educativo en los últimos años. Y no lo digo yo, lo dicen los últimos informes PISA, de los cuales me valgo para dar una puñalada trapera al sistema.
Hay que hacer una síntesis del sistema. No sabemos qué hacer con él para que sea competitivo, barato y bonito. Hasta ahora se ha utilizado como escudo político, para crear en serie generaciones de estudiantes afines al régimen, con poco valor de raciocinio y menos aún valor de la democracia.
Y es que la educación es el principal pilar del que surge luego el estado. De la educación se crean los profesionales que crearán la economía del futuro. Y los ciudadanos que luego votarán, se manifestarán y se moverán para ejercer presión. Sin educación toda esta quimera parece inalcanzable. Un sueño sólo al alcance de las manos nórdicas, o al menos norteñas, al otro lado de las montaña oscenses.
Tal y como está planteada la educación hoy día, es más bien poco efectiva. Tanto estudio enfocado mediante la memoria y la poca motivación genera rechazo en el estudiante. Todo talento que tenga un alumno no saldrá a la luz de este modo, tal y como estamos ahora. Se ha enfocado la educación como un método más para transmitir conocimiento, sin analizarlo, razonarlo, debatirlo o siquiera pensarlo.
Se crean máquinas que no pensarán, que se conformarán, que pisotearán su imaginación hasta encerrarla en los más profundos abismos de su conciencia. Por este camino no llegamos a ningún lado. Tal vez estuviera bien para aquellos años del imperialismo, hoy es un sistema obsoleto que nadie ha sabido arreglar, sino parchear torpemente .
El sistema hace aguas. Hay que dar ideas. Muchos expertos llevan años desgastando la voz para hacer oír su voz, para que alguien repare en ese genio que se encuentra pisoteado por el sistema actual.
Va a parecer que hago propaganda de Einstein, pero como dijo él mismo, si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil. Todos los niños tienen un talento oculto que hay que sacar a pasear. Y no hay otra manera que el estímulo, la motivación, despertar la imaginación y hacerla sonreír. Como sigamos así, lamento decir que se está cometiendo un crimen de lesa humanidad contra los genios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario